Miami, FL, jueves 10 de septiembre de 2026. Las grandes compañías mundiales de consumo están haciendo planes ambiciosos para volver a crecer. El problema es que el escenario económico parece empeñado en complicarles la tarea.
Nestlé, Unilever y Heineken se encuentran entre los gigantes que han establecido objetivos importantes de expansión hacia 2030. Heineken aspira a aumentar sus ingresos anualmente a un ritmo de un dígito medio; Nestlé apunta a aproximadamente 4%; y Unilever busca elevar sus ventas entre 4% y 6% por año.
Las tres compañías tienen razones para apostar por el crecimiento. Unilever ha reorganizado su portafolio para concentrarse en categorías con mejores perspectivas. Nestlé también ha reducido negocios y está colocando mayor énfasis en áreas como café, nutrición y alimentos para mascotas. Heineken, por su parte, ha recortado costos y busca impulsar sus cervezas premium en mercados de mayor crecimiento.
Pero existe un enemigo que ninguna reestructuración corporativa puede controlar fácilmente: el aumento del costo de hacer negocios.
El petróleo Brent volvió a superar los US$100 por barril en medio de las tensiones geopolíticas y las interrupciones del transporte energético. Al mismo tiempo, las condiciones climáticas están afectando materias primas agrícolas. Reuters señala que los precios del azúcar subieron casi 22% en agosto, mientras las cosechas de trigo han sufrido por el calor y la sequía.
Para una multinacional de consumo, estos aumentos se multiplican a lo largo de toda la cadena: energía para las fábricas, transporte, empaques, ingredientes y distribución.
La respuesta tradicional sería trasladar parte del incremento al consumidor. Sin embargo, esta vez hacerlo podría ser considerablemente más difícil.
Después de años de inflación y tasas de interés elevadas, muchos consumidores tienen menor capacidad para absorber nuevos aumentos. Una familia que debe gastar más en gasolina, electricidad y alimentos básicos puede comenzar a reducir precisamente aquello que las grandes marcas quieren venderle: productos premium o artículos que pueden sustituirse por alternativas más económicas.
Ahí aparece el verdadero dilema.
¿Protegen las compañías sus márgenes aumentando precios o protegen sus ventas aceptando márgenes menores?
Una posible salida está en los mercados emergentes. India, Vietnam y otras economías de rápido crecimiento representan oportunidades para las multinacionales. Nestlé, por ejemplo, anunció esta semana una inversión de US$170 millones para ampliar procesos de producción de alimentos para mascotas en Tailandia.
Pero tampoco existe crecimiento fácil. Las marcas locales son cada vez más competitivas y las grandes multinacionales pueden terminar persiguiendo simultáneamente a los mismos consumidores.
La próxima batalla de Nestlé, Unilever y Heineken, por tanto, no será solamente vender más. Será demostrar que todavía pueden crecer en un mundo donde producir, transportar y convencer al consumidor vuelve a ser cada vez más caro.








