Redacción/ Miami.
Donald Trump da muestras de nerviosismo por una de las promesas que más quebraderos de cabeza le han dado desde que consiguió la presidencia: la reforma sanitaria.
Si en un primer momento le fue imposible conseguir el apoyo de sus compañeros del Partido Republicano, después vio cómo las organizaciones sociales comenzaban a organizarse para reclamar que no se produjera el cambio de una ley que ha dado cobertura sanitaria básica gratuita a millones de estadounidenses por primera vez. Esta vez, Trump ha vuelto a uno de sus lugares favoritos, Twitter, y desde ahí ha querido presionar a los senadores republicanos que están dirimiendo la resolución de la reforma de la ley sanitaria que impulsó Barack Obama.
“No puedo imaginar que estos buenos senadores republicanos pudieran permitir que el pueblo americano sufra con el quebrado ObamaCare durante más tiempo”, tuiteó, en concreto, el presidente. Con un lenguaje directo, como acostumbra a hacer, Trump refleja su voluntad de que los compañeros de su partido se pongan manos a la obra para tumbar la ley sanitaria lo antes posible. Todo proviene de la semana pasada, cuando cuatro senadores republicanos aseguraron que votarían no a la reforma sanitaria. Estos cuatro senadores son esenciales para sacar adelante la idea del presidente.
El pasado mes de mayo, una votación tras un intenso debate que sufrió varias interrupciones por la falta de consenso, y después de la mediación de la Casa Blanca, la Cámara validó un texto que dejaría sin seguro médico a 14 millones de personas en 2018. Ese proyecto asimismo favorece a los ricos a costa de los estratos socioeconómicos más bajos, y reduce las ayudas del programa Medicaid para familias de pocos ingresos. Lo que, claramente, cumplía los deseos de Trump. Sin embargo, ahora el texto puede quedar bloqueado en el Senado, un paso imprescindible para la aprobación de cualquier ley.










