Redacción/ Miami.
La economía de América Latina se encuentra inmersa en un contexto “de alta volatilidad” que afecta ya a la senda de crecimiento que parecía que había tomado hace unos años. Esa es la conclusión que se desprende del informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en el que se estima que la región crecerá un 1,5% durante este año, siete décimas menos de lo que se había proyectado el pasado mes de abril. No obstante, el crecimiento será mayor que el de 2017 y estará marcado por el fuerte impulso del consumo privado.
Las causas del retroceso en el crecimiento hay que buscarlas en la falta de certezas comerciales, tras el proteccionismo impuesto por Estados Unidos y por la política de Trump. La fortaleza del dólar respecto a las divisas de los países latinoamericanos también tiene influencia en este escenario, además de la decisión de la Reserva Federal de continuar subiendo los previos del dinero en gigante norteamericano. Todo ello, en un área muy marcada por la economía de Estados Unidos. Por otro lado, los expertos también relacionan la juventud de la población de la zona con la inestabilidad y las dificultades económicas de la CEPAL cuando se produce un cambio en el contexto económico mundial.
En cuanto a las diferencias entre las zonas de la CEPAL, Centroamérica y México siguen liderando el crecimiento financiero del área analizada. Concretamente, Centroamérica y México crecerán con una expansión media prevista del 2,5% en 2018. Por su parte, las islas del Caribe aumentarán su desarrollo económico a una tasa media del 1,7% y, por último, América del Sur se estancará en el 1,2%, afectada por la mala situación de Venezuela, Argentina y Brasil.










