Redacción/ Miami.
Argentina ha enfrentado en el presente año una de sus situaciones más delicadas en cuanto a la economía del país. El país latinoamericano vio cómo surgió una crisis económica en su seno en el mes de abril que ha ido intensificándose hasta que en agosto fue incontrolable. Las consecuencias son terribles para un país que ha sido ayudado por todos los organismos económicos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y países poderosos como EEUU. El último dato, extraído de un informe elaborado por la Universidad Católica, asegura que uno de cada tres argentinos es pobre.
En concreto, el dato de la pobreza en el país pasó del 28,2% al 33,6% en el último año. Recordemos que este informe que elabora la institución universitaria argentina es muy respetado por los analistas del país. Esta cifra choca con la intención del presidente, Mauricio Macri, desde que llegó a la presidencia del país. El conservador prometió “pobreza cero” en el inicio del mandato. Ante la certeza de que ese logro era inalcanzable, Macri redujo ese objetivo a que durante su presidencia el índice de la pobreza descienda. Si no, dijo Macri, su gestión “habrá sido un fracaso”. Pues bien, parece que a menos de un año de las elecciones presidenciales que se celebrarán en Argentina en octubre de 2019, todo hace indicar que Macri no sólo verá cómo la pobreza no desciende, sino que aumenta.
Las causas hay que buscarlas en una deuda pública que no ha sido capaz de reducir de forma estructurada y coordinada y que ha derivado en un desempleo masivo entre los trabajadores públicos del país, una inflación desmesurada que Macri no ha conseguido controlar y la desconfianza de los mercados extranjeros a la hora de invertir en Argentina, a pesar del respaldo ofrecido por el FMI con diversos préstamos.










